Adelanto N°1 de Reveal

Con el lanzamiento de Reveal a pocos días, una página alemana subió un adelanto de algunas páginas del libro, tal como el que a veces puede leerse en las publicaciones de Amazon. Hay varios capítulos, es mas que probable que no estén completos, y de a poco iremos dejándoles las traducciones. Hoy decidimos comenzar con este capítulo donde cuentan como fue el inicio del Close Encounters Tour en el 2006.

Tengan en cuenta que la publicación del adelanto es en alemán, por lo que usamos el traductor de google para pasarlo al inglés y de ahí ir traduciendo de a poco, incluso a veces buscando palabras por palabras para asegurarnos de tener una traducción lo mas fiel posible. De todas formas, seguramente tendrá errores (No sabemos nada de alemán y el traductor no siempre es muy confiable), pero intentamos darle el mejor sentido y hacer que se entienda.

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Abril del 2006

En su hotel en Ciudad del Cabo, Robbie sale a tomar un poco de aire al balcón. Tiene 32 años y está en Sudáfrica como parte de su gira, la cual durará hasta finales del año.
Justo en ese momento, otros huéspedes del hotel, se paran en el jardín y se quedan mirándolo como si fuera un detalle arquitectónico interesante o la luna llena. Era como si para ellos el objeto de su interés no tuviera ojos y no podía verlos.
«Váyanse y miren otra cosa», implora.
Pero solo lo murmuró, demasiado bajo como para que pudieran escucharlo. Aunque tampoco hubiera servido de mucho si lo decía en voz alta.

Lo que para él debería haber sido un momento de triunfo fue, mirándolo en retrospectiva, el momento exacto en donde empezó a colapsar internamente. En Noviembre del 2005 se pusieron a la venta las entradas para el Close Encounters Tour, su gira más larga hasta ese momento. Ya se había entregado a esto en el pasado y había estado muy cerca del colapso, e incluso en una ocasión sufrió uno. Pero la oportunidad era simplemente muy grande como para no aprovecharla. El éxito tiene su propia lógica y, por lo tanto, funciona una vez que uno se permite ser desenfrenado. Si tienes la oportunidad de superar tus propios éxitos, entonces lo haces.

«Parecía como si esa fuera la pieza que todavía le faltaba al rompecabezas. Era el próximo paso. La secuencia natural de las cosas. Para ese momento era la estrella pop mas grande del planeta y el próximo paso era ser mas y mas grande, mucho mas grande de lo que ya era. No parecía tener opción. Era lo que siempre había hecho: Dejarme llevar por el impulso»

En su primer día a la venta, se vendieron 1.6 millones de entradas haciendo que entrara en el Libro Guinness de los records por la mayor cantidad de entradas vendidas en un solo día. Pero Robbie no estaba en las nubes por el logro. Él estaba asustado y confundido.

«No tenía pensado que tantas personas fueran a verme y que me darían tanto dinero», dice. «Pensé que no merecía estar delante de tantas personas y que no merecía ganar tanto dinero por eso.» Se ríe. «No es que pensaba en devolverlo, pero mi carrera iba en contrario con mi crónica falta de autoestima, la cual me decía ‘No soy capaz ni física ni mentalmente de hacer esto’.»

Robbie le pidió a su amigo Jonny Wilkes que lo acompañara al tour, en primer lugar para poder cantar juntos dos canciones y compartir unos minutos juntos en el escenario. Pero Robbie principalmente quería su apoyo y compañía: «Secuestré a Jonny, por así decirlo, para que sea mi apoyo, para que sostenga mi mano y me proteja de todos los reflectores.»
Con las entradas ya a la venta, Robbie llamó un día a sus managers y les dijo que quería cancelar el tour. «Realmente lo siento, pero no puedo hacerlo. Se que va a ser demasiado para mi», les dijo.
Entonces fue a la casa de Jonny para contárselo. Pero cuando Jonny abrió la puerta, le contó rápidamente sus últimas noticias. Le habían propuesto participar del musical «Guys and Dolls», propuesta que rechazó, por supuesto, porque pronto comenzaría la gira con Robbie.

Probablemente Robbie hubiera encontrado otra excusa para persuadirse ya que en el pasado había ocurrido muchas veces que había cancelado todo para luego retractarse, y esto seguiría pasando en el futuro. En esta oportunidad, usó esto como excusa.

«Realmente no íbamos a salir de gira», le respondió a Jonny. «Pero ahora si lo haremos.»

Robbie sabe que para la gente es muy difícil entender que es lo que le cuesta tanto: Dar shows todas las noches. Hemos crecido escuchando a artistas como Michael Jackson decir que en el escenario se sienten como si estuvieran en casa mas que en cualquier otro lugar.
Y él también es consciente de que en el escenario se muestra no solo como un artista que se siente cómodo estando allí, sino que también lo disfruta. Que está contento con toda la atención y admiración del público fascinado que tiene delante suyo.
Por otra parte, también sabe que las personas están decepcionadas e incómodas cuando se enteran que Rob generalmente no se siente cómodo estando en el escenario, al contrario de lo que creían, especialmente porque no es algo que sus ojos puedan ver. Y simplemente no lo creen. No le creen. Lo ven como algo falso, un llanto desesperado por atención, una especie de falsa modestia perversa.
Así que él pide que se olviden de todo eso si es que quieren lidiar con eso. Uno debe ignorar lo que intuye instintivamente sobre el mundo del entretenimiento y tiene que dejar sus ideas de lado sobre como se siente alguien que está en el escenario.

«Es un lugar absolutamente artificial»

Trata de pensarlo desde cero: No hay nada mas que un grupo de personas, incluyendo al artista y al público, que están relacionadas solamente porque están allí en una noche especial, en un lugar particular del planeta.
Y ahora imagine que alguien preparó a los equipos para un juego después de la escuela, y que de alguna forma algo salió mal.

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«Hay 80.000 personas de un lado», dice. «Y del otro solo hay una, que eres tú.»
La prueba verdaderamente difícil, con shows todas las semanas, empieza recién en Julio. Ahora, en Abril del 2006, solo hay algunos shows en Sudáfrica. Tomo un vuelo para encontrarme con él dos días antes de su show en Durban. Ha estado ahí por un tiempo, ensayando el nuevo show y grabando el video para su próximo single, «Sin Sin Sin». Cuando llego, me doy cuenta inmediatamente que está en una condición extraña: Mientras miraba la victoria del Leicester contra el Crystal Palace, me muestra nuevas canciones, que él ha escrito, también le estaban haciendo masajes y al mismo tiempo me contó que no pudo ocultar su felicidad cuando escuchó que los shows en el estadio Wembley debían ser cancelados porque la construcción del nuevo estadio se había atrasado, sabiendo que esperaban una reacción completamente diferente de su parte. (Sin embargo, su felicidad duró poco porque los shows se movieron al National Bowl in Milton Keynes)
Una vez que la masajista se fue, me empieza a leer, casi compulsivamente, algo que había estado escribiendo. Mas que nada son historias de terror sobre sus relaciones: desoladas, desesperadas y vengativas. Me dijo que pensó en escribir un libro. Luego de que me fui, creó una lista de reproducción con música de fiestas que incluída desde «Pacific State» del grupo 808 State hasta «Dancing With Myself» de Billy Idol. Su motivo para hacerlo es que para él es algo que se debe hacer con urgencia.
Una vez que la masajista se fue, me empieza a leer, casi compulsivamente, algo que había estado escribiendo. Mas que nada son historias de terror sobre sus relaciones: desoladas, desesperadas y vengativas. Me dijo que pensó en escribir un libro. Luego de que me fui, creó una lista de reproducción con música de fiestas que incluía desde «Pacific State» del grupo 808 State hasta «Dancing With Myself» de Billy Idol. Su motivo para hacerlo es que para él es algo que se debe hacer con urgencia.
Al día siguiente, Robbie visita a unos niños huérfanos en Sudáfrica para mostrar como UNICEF ayuda a familias afectadas por el Sida. Lo hace porque él colabora con UNICEF constantemente y ahora es uno de sus embajadores en el Reino Unido, el título de «embajador» lo avergüenza un poco. Pero también ha hecho viajes con UNICEF en el pasado. Empezó a colaborar con ellos gracias a Ian Dury, a quien conoció gracias a la maquilladora que tenían en común, Gina Kane, y quien le había dicho que estaba buscando a alguien «que pudiera dar algo». En 1998 viajaron juntos a Sri Lanka, Robbie también fue a Mozambique en el 2002 y, en el 2003, visitó a niños en Rusia.
Pero esta visita tiene un doble propósito. Jonny Wilkes y él acaban de organizar, casi para cumplir un sueño, un partido de fútbol con celebridades y leyendas del deportes. Se llevará a cabo dentro de un mes bajo el nombre «Soccer Aid» y todo lo recaudado es en beneficio de UNICEF. Así que hoy tiene que hacer un video que formará parte de la cobertura del Soccer Aid, para informarle a la audiencia sobre todas las actividades de UNICEF y para motivarlos a donar dinero.
Y a pesar de que probablemente esto sea una buena distracción del tour, cosas como estas no son fáciles de hacer para él. Para empezar, hay una pequeña reunión con UNICEF en una sala de conferencias en el hotel. Robbie usa anteojos todo el tiempo, no solo porque durmió poco la noche anterior: «Solo dormí cuatro horas», se disculpa mientras entra en la sala. Sino que también hay otra razón que mas tarde me cuenta: «No quiero que nadie me mire a los ojos porque imploran ‘¡Por favor, ayúdame!’. Esta fue otro de los momentos en los que deseas ser parte de una banda. Podrías hacerlo con The Edge (U2)…» A menudo fantasea con formar parte de una banda y ocasionalmente ha intentado crear una por la misma razón: porque con mas miembro al menos miran a otro lado por un rato. (Lo malo de ser alguien a quien le prestan atención es lo mismo que lo bueno: Te prestan atención)
Los niños a los que vamos a conocer son parte de la familia Zondi y viven en un pueblo llamado Umbumbulu, que queda a cierta distancia de Durban. Ellos perdieron a su padre hace algunos años y recientemente a su madre; después de eso dejaron de ir a la escuela. En su lugar, empezaron a buscar comida hasta que una niñera que trabajaba con UNICEF los encontró y empezó a visitarlos, ayudándolos también con dinero.
En el auto, uno de los empleados de UNICEF le enseña a Rob a decir «hola» en Zulu, la cual él repite hasta poder pronunciarla bien. Salvo eso, la mayo parte del tiempo lo pasa en silencio. Después, me cuenta que mientras conducían, en su cabeza pensaba en las razones por las que estaba ahí, ya fueran egoístas o no. Una y otra vez pensó: «¿Es algo mas que solo estar ahí por una misión humanitaria?» No está seguro. «Maldición. ¿Quien sabe?». Se queda en silencio. «Solo se una cosa… Lo hago sin importar lo que piense y sin importar lo que otros piensen o crean. Y una vez que estuve allí, ya no importó la razón.» Salimos de las calles y nos deshacemos de la policía, quienes después de complicadas negociaciones con la gente de UNICEF aceptan dejar de seguirnos a todos lados. Luego empezamos a subir y bajar en curvas, andando por calles de tierra y cada tanto vemos algunas casas. Cuando llegamos a destino, Robbie entra en contacto directo con los hermanos, hablando sobre fútbol y jugando con ellos por un rato. El fútbol es el idioma que todos los hombres del mundo entienden. Le pregunta a ambos cuantos años tienen: Mboniseni tiene 18 y Mlungisi 14 (Sus hermanas Balungile y Khethiwe tienen 9 y 6 años).
«Yo tengo 32, soy tan viejo», él les responde. «Soy un cantante de Inglaterra».
Después de haber estado juntos por un rato, la gente de UNICEF regresa porque, después de todo, hay un motivo en especial por el que Robbie está aquí. Le piden a los niños que hablen sobre la muerte de sus padres y lo que pasó después de eso. Es algo necesario aunque también desagradable.
Robbie y las personas a su alrededor tal vez se hayan acostumbrado a que el mundo del espectáculo no sea moralmente perfecto, pero de forma irreal esperan que esto sea diferente en el mundo de la caridad. A veces las contradicciones de lo que se requiere en este contexto. Minutos después, Robbie está parado frente a la sencilla tumba de los padres, no muy lejos de la casa de los niños, y cuenta la historia de la familia Zondi y cómo UNICEF los ayudó frente a las cámaras. Mientras tanto, una gran cantidad de personas se reúnen a nuestro alrededor, mas que nada niños del lugar donde Robbie jugó al fútbol un rato atrás, quienes están emocionados de que un grupo de extraños apareciera de repente en sus vidas. Pero su gran entusiasmo no fue del todo buscado.
«Disculpen niños,» dice uno de los camarógrafos. «Pero todas las risas de fondo están interrumpiendo la grabación.»
«Que miserable» murmura Robbie avergonzado.
Mas tarde, Robbie está de vuelta en la casa junto a los cuatro hermanos. Mlungisi toca los tatuajes de Robbie, que le parecen interesantes y, a la vez, un misterio.
«Este es por mi abuelo» dice Robbie.
«¿Te gusta?», responde Mlungisi.
«Si, mucho»
Señala el tatuaje en su brazo izquierdo. «Este es de Nueva Zelanda. Es una oración tradicional maorí que me protege a mi y a mi familia.» Luego lleva el dedo de Mlungisi hacia sus otros tatuajes: El escudo de Staffordshire en su mano izquierda («Ahí es donde nací»), la letra B en cursiva detrás de su oreja («Este es por mi abuela, Betty) y las letras en sus brazos: «Mi madre odia los tatuajes, así que hice este que dice ‘MADRE, TE AMO’… Por supuesto, no odia este.» Luego, sube la manga de su remera para mostrar otro. «¡Un león!» grita Mlungisi, tocando su brazo derecho.
Ellos le preguntan si tiene que pagar para hacerse los tatuajes.
«Si, son muy caros. Pero me acompañarán toda mi vida. Es difícil de explicar, pero son como mi armadura. Me protegen» dice señalando varias partes de su cuerpo. «Mi religión, mi familia, mi hogar, mi madre… Todos ellos me protegen.»
Ello se despiden, Robbie los invitó a su show de la noche siguiente y le dice a Mboniseni que le gusta su sombrero torcido. Pero después no está seguro de haberse expresado correctamente.
«¿Cuál es la palabra en Zulu para ‘torcido’?», pregunta.

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Antes del primer show, Robbie vuelve a encontrarse con los hermanos Zondi y les enseña todo el backstage.
«En serio estoy nervioso», les confiesa. «Honestamente, lo juro. Soy como un niño pequeño. Y allí afuera es enorme.»
Pero como lo dice de forma tan despreocupada y graciosa, ellos no creen que esté hablando en serio. Pero luego de que se los llevaran para comer algo, es evidente que la fuente de chocolate les ha fascinado, Rob va hacia donde está la banda e intenta ver con los músicos que canciones pueden ser omitidas. «Quiero acortarlo», dice. «Tenemos un tour que durará cinco meses: Nuestro setlist es muy largo.» Entre otras cosas, dice que de todas formas el setlist ya tenía canciones de más porque sabía que debatirían sobre ellas. Mientras lo discuten, uno de los presentes hablaba por teléfono y dice: «Rob está tratando de acortar el setlist, a una canción de apertura y una para terminarlo.»
El show se hace sin ningún error y luego todos vuelven a reunirse en el hotel. Quien piense que las conversaciones fueron sobre los eventos importantes del día o sobre preguntas importantes del tour, nunca ha estado cuando el equipo de reúne para relajarse. Hoy es una acalorada discusión sobre que tipo de papas fritas preferiría James Bond. El veredicto final de Robbie es «Panceta ahumada», lo que inmediatamente le hace acordar a su constante deseo por el chocolate (Por si alguien no entiende a lo que se refiere, lo deja bien en claro: «Me comería esas cortinas si fuesen de chocolate. Me comería mis propias rodillas si fueran de chocolate.»). Poco después, la conversación siguió sobre programas de televisión de los 60 y los 70, lo que terminó con todos cantando las canciones de Hong Kong Phooey y Los Picapiedras, terminando con Rob cantando la canción de «Sons And Daughters». Alguien mencionó a The A-Team y Robbie recuerda: «… Lo primero que grabé en un VCR.» Luego recuerda un particularmente inquietante episodio de «The Incredible Stories of Roald Dahl», en el cual un hombre era perseguido todo el tiempo por alguien invisible. «Eso me mantiene en marcha», dice. «Por eso miro los armarios».
El tour ha comenzado.
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Todo ocurrió sin problemas. El malestar que mostró en Sudáfrica podría haber significado problemas para empezar la gira. Luego de que terminara el primer concierto me dijo: «Al menos al bajar del escenario no pensé ‘no haré esto por cinco meses’.»
Tal vez solo era una mentira con la que Robbie trataba de engañarse a si mismo. Porque después de que todo se fuera de control, me dijo que en su interior se acababa de dar cuenta de esto justo antes de que la gira empezara:
«Esta enorme maquina ya estaba encendida y simplemente no había vuelta atrás. Y de alguna forma no lo tenía en el corazón. Era como si estuviera en el Titanic. Así que de acuerdo al lema: «No se donde el barco se hundirá… Pero definitivamente hay una fuga.»

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Traducción: Robbie Williams Daily