Nueva entrevista para la revista You: «Estaba seguro que nunca me casaría pero luego conocí a Ayda»

Robbie y Ayda salieron en la portada de la revista You del domingo pasado, revista gratuita que viene los domingos con el diario Daily Mail, y acá les dejamos la traducción de la entrevista, además de la sesión de fotos.


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Robbie Williams era una persona solitaria y enfocada en las drogas. Luego, Ayda Field apareció en su vida. ¿Cómo fue que una relación que nunca debería haber funcionado terminó transformándose en uno de los matrimonios mas sólidos de la industria?

Cuando Robbie Williams conoció por primera vez a su futura esposa Ayda Field en su mansión en Los Ángeles en el 2006 acababa de hacer dos mandamientos para si mismo: «Había decidido: ‘No te casarás’ y ‘Nunca tendrás un hijo'», declara Williams.

¿Por qué? Después de todo, Robbie, quien ahora tiene 45 años, supo ser una de las estrellas pop mas codiciadas del mundo. «No es por presumir pero la gente siempre se enamoraba de mi», dice. «Tenía que terminar relaciones antes de que comenzaran. Tan pronto como conocía a alguien querían mudarse conmigo. Así que no confiaba en nadie. Durante años estuve ansioso por tener una relación pero alrededor de los 28 años pensé ‘La estoy pasando muy bien siendo soltero y no quiero que esto termine’.»

¿Y por qué el mandamiento de nunca tener hijos? «Tengo una larga historia de enfermedades mentales como la depresión y la agorafobia así que haber tenido hijos hubiera sido como si me dieran para sostener a upa a una persona mientras yo me ahogaba. ¿Por qué demonios querría algo así?» declara Robbie.

Ciertamente, a pesar de toda su riqueza y fama, a mediados de los 90 Robbie se encontraba en un lugar muy oscuro, consumiendo drogas y habiendo dejado de trabajar. «Me había retirado en secreto, ya estaba luchando contra varios demonios y mi contrato discográfico me había arruinado», dice. (En 2002 él firmó un contrato por cuatro álbumes por la cifra récord de £80 millones). «De todos modos, tenía el síndrome del impostor y cuando estuve financieramente seguro me voló la cabeza y me hizo perder la ambición. No sabía lo que quería hacer.»

«La energía era rara», recuerda Ayda, quien ahora es una panelista regular del show de ITV Loose Women, sobre la noche en la que llegó para su cita a ciegas con Robbie, arreglada por amigos en común. «Rob era como una estrella pop dickensiana escondida en su mansión: la casa era oscura, no se sentía como un hogar. Era bastante triste.»

«Mi dealer acababa de irse. Tenía sexo con ella y ella me dejaba una bolsa de drogas», cuenta Robbie sobre esa noche. «Soy muy anticuada, no se nada sobre cosas así», dice Ayda, 40.

Estando inseguros uno del otro, fueron a una fiesta donde se sentaron a hablar. «De repente sentí como una electricidad. Era como si Robbie entendiera por completo», dice Ayda. «Quería decirle ‘¿Sentiste eso?’ pero hubiera parecido una loca. Mucho después, Robbie le estaba contando la historia de esta noche a una persona y dijo «Hubo un momento increíble en el sillón donde me enamoré de ella». Yo estaba como «¿También sentiste eso»?

Sin embargo, durante los siguientes tres años el amor no fue del todo tranquilo, con Robbie tratando a Ayda de muy mala manera. «No era grosero», se queja. «Si, lo fuiste, durante todas esas rupturas intermitentes», responde Ayda.

El punto de inflexión fue una noche en el elegante hotel Chateau Marmont de Los Ángeles, donde Robbie estaba, tal como él lo dice, «coqueteando de mesa en mesa».

«Me encontré con Cameron Días y Drew Barrymore. Empecé a hablarles sobre esta persona con la que había terminado y a nombrarle cada una de las cosas brillantes sobre ella cuando Cameron dice ‘No parece como si estuviera terminado’. Y en ese momento el universo me habló.

Me fui del hotel y me dirigí inmediatamente a la casa de Ayda, entregándome a ella. Ahora ya llevamos 13 años juntos, 9 de ellos estando casados. Tenemos tres hijos (Teddy, 7, Charlie, 5, y Coco, 1, quien nació a través de la subrogación de vientre). Soy una persona monógama y estoy con la persona con la que quiero pasar el resto de la eternidad.» Robbie mira Ayda y le dice «Te amo».

«Aw, yo también te amo», responde ella.

La pareja está abrazada en un sillón de un centro de arte en el norte de Londres, luego de que Robbie pasara un largo día promocionando su nuevo álbum, The Christmas Present, y el musical The Boy in the Dress (basado en el libro infantil de David Walliams), para el cual Robbie co-escribió las canciones.

Con una fortuna estimada de £175 millones no pareciera que él necesite trabajar pero la vida familiar que una vez rechazó le ha dado a Robbie un nuevo impulso. «La gente dice ‘tienes todo el dinero del mundo’, lo cual es mentira. Estoy muy, muy bien pero podría agotar las reservas líquidas en seis meses. Tenemos un estilo de vida que hay que pagar y me gusta trabajar para hacerlo.»

«La verdad es que Robbie usa la excusa de haberse convertido en padre para decir que tiene que proveer a su familia», dice Ayda. «Pero a Robbie le encanta trabajar y no puede admitirlo.»

La nueva confianza de Robbie viene luego de años de luchar contra su imagen poco cool como ex miembro de una boy band (él dejó Take That en 1995 y volvió brevemente con ellos en el 2010). Poro ahora está listo para aceptar el manto de artista familiar.

«Pasé por un pretencioso momento en el que no quería tener nada que ver con las cosas mainstream que solía disfrutar. Pensaba que eso era infantil. Quería ser Oasis y Radiohead.», dice. «Después tuve la suerte de renunciar a esas cadenas y pensar ‘¿Quien soy?’ ‘¿Qué me gusta?’ ‘¿Quién quiero ser?’ y, de hecho, yo soy Morecambe and Wise, The Two Ronnies, Bruce Forsyth, Terry Wogan, el tipo de artista británico profesional que le provocó tantas alegrías a alguien como yo  ahora espero poder hacer lo mismo con otras personas.»

El resultado de eso es que ahora se está lanzando a todo tipo de proyectos que antes hubiera rechazado por no haberlos considerado a su altura, como por ejemplo ponerle la voz a Kevin the Carrot, quien cantó una nueva versión del mega hit de Robbie «Let Me Entertain You» en un comercial navideño de Aldi. ¿Realmente necesitaba hacer eso? «Ayuda a vender álbumes», dice. «Además, mis hijos aman a esa zanahoria», Ayda se ríe.

En un futuro le gustaría volver a trabajar con Ayda otra vez, «ya sea un un podcast, en un show de telvisión o en una película. No se, pero siempre queremos estar al lado del otro.» En el 2018 la pareja fue jurado en The X-Factor, pero a principios de año anunciaron que no regresarían al show y se sintieron dolidos cuando Louis Walsh, jurado del programa durante años, los criticó en una entrevista al decir «No debes llevar a tu esposa al trabajo.»

«Lo que me dolió fue que Louis había sido increíblemente halagador y bueno conmigo en privado.» dice Ayda. «Es falso y es increíblemente viejo» agrega Robbie.

«Y también sexista», continúa Ayda. «Es decir, ‘Llevar a tu esposa al trabajo’ ¿Como se atreve?. Cada parte de mi quería gritarle cosas feas e insultos». Sin embargo, la pareja respondió subiendo un video muy gracioso a instagram donde Ayda le rogaba a Robbie que la llevara a su trabajo.

A pesar de su estilo de vida deslumbrante, lo que mas llama la atención de Robbie y Ayda es lo humildes que son, riéndose sobre cosas graciosas que hacen sus hijos, bombardeándome con preguntas sobre cuanta libertad les permito a mis hijos adolescentes (quedaron bastante sorprendidos cuando les dijo que les permito volver caminando solos de la escuela). «Somos de esos padres que están muy presentes», admite Ayda.

Ambos comparten los mismos valores y el mismo sentido del humor, el cual a veces es un poco negro. De hecho, la única gran diferencia que parece haber entre ambos es su actitud con respecto al dinero, ya que ella ama gastarlo mientras que él odia hacerlo. «Soy de Stoke-on-Trent», explica Robbie. «no hago muestras vulgares de riqueza.»

«Robbie apaga las velas aromáticas ni bien dejo la habitación», suspira Ayda.

A pesar de su fortuna, a Robbie le ha costado mas de una década el permitirse gastar dinero en un Rolls-Royce, e incluso cuando lo hizo fue sólo para alquilar uno. «No iría tan lejos como para comprar uno» dice Ayda. «Pero lo que nos causó gracia fue que ese mismo día Kylie Jenner se había comprado uno.»

«¡Y no tuvo una crisis existencial por hacerlo!», dice Robbie. «Para ella fue como ‘me gusta este auto, voy a comprarlo’. Yo no podría hacerlo, tengo demasiada culpa». También cuenta que cuando Ayda estaba decorando recientemente su casa de Wiltshire lo único lujoso que pidió fue un inodoro Toto.

¿Un qué? «Un inodoro japonés que hace cosas graciosas con tu trasero. Tiene un asiento cálido, es tan placentero.» Explica Ayda.

«Voy al segundo piso especialmente para usarlo», dice Robbie. ¿Entonces por qué no hacer la locura de instalarlo en la planta baja? «Nah, así estamos bien», él se ríe.

Día a día, cuando no están trabajando, a Robbie le gusta perfeccionar su swing de golf. «Y además disfruto estar en el campo con mis bebés.» dice Ayda. Los chicos son educados en el hogar así pueden acompañar a Robbie cuando se va de gira. ¿Esto no provocaría que fueran un poco, bueno, raros? «No, tienen actividades con otros chicos todo los días, como tenis y clases de música» aclara Ayda. «Nos aterra criar a unos mocosos malcriados. Nos da asco la gente maleducada.»

«No creo que sean educados en casa durante toda su vida», añade Ayda. «No creo que quieran hacerlo cuando sean adolescentes porque se perderían de todas las experiencias de esa edad. Pero por el momento, nos gusta estar juntos como si fuéramos una unidad.»

Sin dudas sus hijos tienen experiencias extraordinarias. Teddy colabora en la canción «Home» de The Christmas Present. «Es algo normal para ella», cuanta Robbie con orgullo. El año pasado fue dama de honor en la boda de la Princesa Eugenie y Jack Brooksbank. «Ella no se sentía para nada intimidada pero para mi fue algo muy importante», dice Ayda. «Pensaba ‘Espero que pueda acordarse todas las palabras de ‘God Save The Queen’ porque ella esta sentada justo frente a mi.»

«Fue un evento increíble», dice Robbie. «Pero más que nada fue la boda de nuestros amigos Jack y Euge. Son como nuestros pequeños hermanos, son parte de la familia.»

La boda les dio mucho ánimo en un momento muy difícil. «Tan solo unos días antes habían matado a mi gato y mi madre fue diagnosticada con la enfermedad de Parkinson.» cuenta Ayda, girando para mirar a su madre Gwen, 69, quien vive con la familia y quien está sentada detrás de ella. «Así que nos encontrábamos con mucho dolor, llorando, y poder poner toda nuestra atención en Jack y Euge fue una bendición, no se que otra cosa nos hubiera ayudado a salir de esa tristeza.»

¿Cómo se siente Rob sobre vivir con su suegra? «Yo insistí en que lo hiciera», responde Robbie. «Él me molesta», Gwen interrumpe. «Hoy me preguntó ‘¿Cómo está tu Parkinson?’ y cuando le dije que me sentía bien, me respondió ‘Bueno, entonces ve a buscar el cargador de mi computadora’.».

«Ese es nuestro idioma de amor», dice Ayda. «Hacernos reír el uno al otro».