Nueva entrevista para The Sunday Times

Hoy, The Sunday Times Magazine publicó una entrevista con Robbie hecha a principios de Agosto en Noruega, ciudad donde Robbie estaba para dar un show del The Heavy Entertainment Show.
En la entrevista se hablan de muchas cosas, mas que nada de Reveal, la nueva biografía de Robbie que saldrá en unas semanas, y toca temas como su depresión, como ha vivido los primeros meses de la gira, contó que congeló espermas para poder tener hijos con Ayda y muchas cosas mas. Es larga, pero vale la pena leerla.
Y como s la entrevista fuera poco, viene con una foto inédita de la sesión de fotos que Robbie hizo el año pasado para la revista Attitude.
Por último, también pueden encontrar un podcast con el detrás de escena de esta entrevista. Pueden escucharlo haciendo click aquí.

Entrevista: Robbie Williams sobre su depresión, congelar sus espermas y comer estando dormido.

Entre la puerta de la habitación de Robbie en el hotel y la de al lado, hay una sábana blanca colgada en un pequeño andamio. Parecería el tipo de cosas que un pintor decide poner.
«Para tener privacidad», me explica uno de los miembros del equipo de Robbie. Incluso aquí en Noruega, donde Robbie dará un show en un estadio la noche siguiente, él es una gran estrella.
Lo espero en la habitación contigua. Él entra, descalzo, vistiendo un chaleco y unos shorts largos. A los 43 años, sigue siendo guapo aunque un poco mas rellenito de lo que dejan ver sus últimas fotos. Está acompañado por su padre Pete, un antiguo comediante, y su perro Mr. Showbiz OBE, un Bernés de la montaña muy grande. Introducciones de por medio, Williams me lleva detrás de la sábana y entramos en su suite. Es del tamaño de una aldea.
«Me alegra que estés aquí. Me he aburrido tanto», declara «¿Quieres que te muestre lo que hice hoy?»
Él procede a contarme lo que hizo en el día hasta ese momento. Empieza acercándose a una ventana orientando al oeste. «Me levanté y vine aquí a fumar un cigarrillo,» explica. «Luego me pareció ver un flash que venía desde allí», dice señalando un edificio de apartamentos que está frente al hotel «Y me puse paranoico pensando que había alguien tomándome fotos. Así que…» atraviesa su habitación para ir a otra ventana, esta con una cortina de Visillo. «Pasé el resto del día aquí, intentando atraparlos». Está postrado en el suelo, demostrando como pasó las horas siguientes mirando cada tanto por debajo de la cortina. Ahora son las 5pm. ¿En algún momento vio a algún paparazzi? «No», admite. «Seguramente fue alguien encendiendo una cafetera.»
Sin embargo, te las ingenias para divertirte cuando estás en el medio del segundo mes de una gira europea y a la vez estás atrapado dentro de tu propia cabeza.
«Soy agarofóbico», me cuenta. «No he dejado mi habitación en toda la gira.» ¿Qué es lo que hace? «Miro un montón de podcasts en YouTube. Hay un chico llamado True Geordie al que he mirado demasiado. Antes de eso era George Galloway, el político, y Richard Dawkins, y Christopher Hitchens y Russell Brand. Pasé mucho tiempo pensando en el ateísmo y la religión… Tampoco es que se me haya ocurrido algo.»

¿Que hay de malo en el mundo exterior? «Soy un complaciente crónico, lo que conduce a una especie de exasperación con todo el mundo queriendo una foto y conmigo queriendo protegerme a mí mismo de tener que hacer eso todo el tiempo. Odio decir que no porque no quiero que ellos piensen que soy una persona horrible. Y tampoco me gusta decir que si porque soy socialmente raro y cada vez que tengo que conocer a alguien nuevo se siente como una especie de trauma para mi.»
¿En serio? Es difícil conciliar esa descripción con el descarado adolescente que rompió un montón de corazones estando en Take That a principios de los ’90. El chico malo que saltó del barco, tiñó su cabello y deambuló por Glastonbury habiendo consumido muchas drogas con Oasis. La estrella internacional que pasó el cambio de siglo lanzando sin esfuerzo un éxito tras otro (Angels, Rock DJ, Let Me Entertain You…) hasta lograr firmar el contrato mas caro en la historia de la música Británica (£80 millones con EMI en el 2002). Tampoco coincide con el Robbie que acabo de conocer. El que no ha dejado de hablar. No pareces ser socialmente raro, le digo.
«Soy un espectáculo», se encoge de hombres. «Lleno el espacio con algo y ese espacio es como el Facebook de cualquier persona, una foto de lo mejor de sus vidas. Eso es lo que trato de mostrar. Por un largo tiempo, me engañé a mi mismo – y a todo el mundo – haciendome creer que era lo mejor. Pensaba que era Zeus. Pero eso no es real.»
Si quieres conocer un poco mas sobre lo irreal que es esa proyección, deberías comprar «Reveal», su nueva biografía. Escrita por Chris Heath, es la continuación al libro del 2004, Feel, donde se reveló por primera vez que, para Williams, ser una estrella pop e increíblemente rico no es lo mejor. Este último libro va y viene durante un periodo de 10 años, desde el 2006, cuando vivía en un exilio auto-impuesto, deprimido, casi sin creatividad y temporalmente retirado, luego de haber hecho el tour mas grande de su carrera; hasta su estado actual como un hombre de familia de mediana edad, un anciano estadista y con un gran ego, con inseguridades y recuperándose de sus adicciones. Es tremendamente revelador, mostrando no solo los demonios de Williams – su autoabsorsión, ansiedad y el a veces paralizante odio a si mismo – sino también mostrando las cosas que lo han mantenido en el juego por tanto tiempo: Su ingenio a prueba de balas y su inesperada auto conciencia.
También es shockeante, lleno de su autoexposición masoquista. Una de las historias es de hace una década atrás y lo muestra a él tumbado solo sobre un charco de sangre en el piso de su baño mientras pensaba «Estoy muriendo y no me importa», luego de haber mezclado cocaína con un antipsicótico usado para tratar la esquizofrenia. Otra de las historias, donde se cuenta un encuentro sexual con una empleada doméstica excitada y sin dientes, que va a limpiar su habitación en un hotel, me perseguirá por siempre.
Describe al «compartir de mas» como uno de los pilares de su carrera, un mecanismo de defensa que aprendió desde el principio. Una manera de revelar sus secretos mas oscuros antes de que alguien tenga la oportunidad de usarlos en su contra.
«Quiero ser competitivo con todo, y si esa persona va a odiarme voy a golpearlos con mi propio odio a mi mismo», me dice.
De todo el sexo y drogas, las historias que mas me revolvieron el estómago fueron las que describían su vulnerabilidad. «Cuanto mas arrogante y descarado me vea en el escenario, más aterrado estoy.» dice del trauma que significa para él estar en un escenario frente a miles de personas todas las noches.
Él está obsesionado con leer todo lo que escriben sobre él en Internet: «Y me destroza el alma. Si hay 10 comentarios buenos y uno malo, me concentro en el malo. Soy adicto a las cosas que me hacen mal.» Luego está el constante daño a si mismo en el que se compara con todos los demás y se encuentra a si mismo deseando. Él asiente. «Es oscuro, todo eso es oscuro. Eso es lo que me quedó después de leer el libro, lo difícil que es estar ahí arriba. Quiero que eso cambie. Si tengo suerte de estar vivo para el tercer libro, me gustaría que fuera un poco mas brillante acerca de mi punto de vista sobre mi y el mundo.»
Su depresión, cree, es genética. «Está en toda mi familia.» Pero, igualmente, «No se si estaría tan mentalmente enfermo sin la fama. No creo que hubiera sido tan grave o tan poderoso de no haber sido por la fama. Tienes una lupa en forma de la atención del mundo y tus defectos, por supuesto, se magnifican.No me quejo sobre eso. Aún así hubiera firmado el trato. Simplemente digo que cuando pasa «a», para mi es «b».
«Este trabajo», dice después, «es realmente malo para mi salud. Me va a matar. A no ser que lo vea de otra manera.»
Se sienta frente a mi, mirando y sonando como un hombre aferrado a la realidad por la punta de sus dedos. Sus ojos azules, antes brillantes, ahora parecen aterrados, mientras su voz tiembla un poco. Los 50 cigarrillos que fuma por día probablemente tampoco ayudan.
Sin embargo, él también es increíblemente divertido: el artista consumado. Junto a la agarofobia debilitante y la duda de si mismo, el libro revela otro peligro de la fama, a menudo ignorado: ya no puede lavarse las manos luego de usar el baño en un lugar público. «Como siempre voy a tener que estrechar las manos de alguien cuando salgo del baño, nunca quiero tener mis manos mojadas porque eso es horrible.»
Robbie es un chico de la calle inteligente, aprendió a crecer en los lugares mas duros de Stoke-on-Trent, donde pasó una niñez pacífica y esquivando a un gran rango de psicópatas. Él siempre fue un artista, cantando frente al tocadiscos del bar donde creció cuando era niño. A los tres años, desapareció en unas vacaciones en Torremolinos. Eventualmente lo encontraron cerca de una piscina pidiendo dinero con un sombrero, habiendo entrado por si mismo – y luego ganado – en un concurso de talentos donde cantó «Summer Nights» de Grease. El escritor Malcolm Gladwell dijo que el logro excepcional solo es posible de lograr después de haber practicado al menos 10.000 horas; Williams admite que cuando era joven (disléxico, dispráxico, sufriendo del TDAH y destinado a dejar la escuela sin haber conseguido un GCSE) dedicó sus 10.000 a «mostrarse».
Su influencia mas importante fue su padre, a quien miraría actuar mientras viajaban por campos de vacaciones. Pete era esclavo de estrellas como Frank Sinatra, Matt Monro y Laurence Oliver. «El hablaba de estas personas como si fueran dioses. Y de alguna forma eso entró en mi ADN y se quedó en mi… ‘Oh Dios mío, que mágico es ser esas personas’.»
Williams siempre fue el «chico de al lado» como para ser un Dios en la tierra, pero de una forma inversa, ha sido esos encantos relacionables los que han sido su arma secreta. Combina el arte meticuloso de la vieja escuela y el espectáculo de la generación de su padre con un carisma que no se puede aprender en ningún lado. Tonto, impulsivo y con un odio hacia si mismo, él nunca tuvo la armadura impenetrable que tienen las estrellas de hoy en día. Incluso cuando se volvió rico y famoso, las burlas siempre estaban en él. La sonrisa de satisfacción que se convirtió en su marca registrada era a la vez arrogante y consciente, como diciendo: «No, yo tampoco puedo creerlo.» Su fanbase es enorme. En 2005 rompió el record de cantidad de entradas vendidas en un solo día: 1.6 millones. El año pasado lanzó su 12° álbum N°1, alcanzando a Madonna y convirtiéndolo en el artista Británico mas exitoso de la historia.
Por supuesto, mirando hacia atrás, su dolor siempre estaba escondido de la vista de todos. Es lo que le dio a sus actuaciones mas profundidad e hizo que una canción como Angels tenga su impacto emocional, elevando a la balada hasta ser un himno universal de amor y pérdida.
A pesar de todo su carisma, no es Williams, el protagonista, quien se roba la atención en el libro, sino que es su esposa, Ayda Field. Se casó con la actriz americana en el 2010. Tienen dos hijos: Teddy, de 5 años, y Charlie, de 2.
Se conocieron a través de amigos en común. Era 2007 y Williams estaba en Los Angeles, estando en su etapa mas cínica y desordenada. Se preparó para su primera cita invitando a su vendedora de drogas, con quien él también se acostaba. «Ella me daba todas esas pastillas: morfina, Adderall, Vicodin, entre otras. Así que tenía sexo con la vendedora y tomaba un montón de pastillas.» Él y Ayda fueron a una fiesta donde se puso nervioso, tomó más drogas y terminó en ropa interior en un jacuzzi, cloqueando como una gallina.
De alguna manera, ella aceptó todo eso, incluso a pesar de que él la trató de forma horrible durante todo el año siguiente, terminando con ella cada vez que sus sentimientos se volvían mas fuertes debido a unas extrañas reglas auto-impuestas en las que se prometía que nunca iba a tener una relación, casarse o tener hijos. No fue hasta Junio del 2008, cuando estaba en el Chateau Marmont de Hollywood junto a Cameron Diaz y Drew Barrymore, contándoles lo increíble que era la mujer que acababa de dejar por 3° vez, que se dio cuenta de lo estúpido que estaba siendo.
Y gracias a Dios fue así, porque si hay alguien que va a salvar a Williams, es Ayda. Esa mujer es ua heroína. Ella tiene la misma agudeza y comprensión por la autoexposición indignante que tiene su esposo (teniendo en cuenta su voluntaria decisión de transmitir en vivo el nacimiento de su segundo hijo), combinado con una magnífica habilidad para mantenerse en calma ante la locura de Williams.
«Ella siempre tiene los mejores intereses de la corporación en el corazón», dice. «Tiene la inteligencia suficiente como para saber como evitar que el barco se hunda, mientras yo solo quiero hundir el barco para ver que pasa.»
A ella incluso no le importa su historial sexual, otra área con la cual él no ha sido muy discreto. Una de sus bromas favoritas solía ser «Soy muy afortunado de haber estado en Take That y de haberme acostado con cuatro de las cinco Spice Girls».
Esto, por su parte, es dicho por Ayda: «Cada vez que prendemos la televisión, no te engaño, él se ha acostado con alguien que aparece. Ya sea en algún comercial de medicamentos para el HIV, o un programa de crímenes, o algo de los ’90s…»
Durante una escena del libro, ellos están viendo Celebrity Big Brother donde el participante Darren Day está hablando de sus relaciones pasadas con Anna Friel. Esta vez, por primera vez, parece que Robbie solo es culpable por asociación. «Oh Dios mío, casi como que te acostaste con Darren Day porque lo hiciste con Anna Friel…», dice Ayda.
Robbie se queda en silencio. ¿Vergüenza? ¿Remordimiento? No, Ayda simplemente estaba mirando el lado equivocado de la pantalla. «Amor», dice Robbie. «Danniella Westbrook.»
Él sabe que solo hay una razón por la que puede salirse con la suya. «No seríamos capaces de tener la relación que tenemos, donde puedo apuntar a la televisión y ella sabrá que significa que me acosté con esa persona, si arruino eso acostándome con alguien durante mi matrimonio. Pero no te dan una medalla o un premio por eso… Y debería recibirlo», se ríe, «porque estoy sometido a mas de mi cuota de adoración. Salgo al escenario y miro a un estadio lleno de personas a las que les encanto y muchos de ellos son increíblemente guapos. Debería recibir algún puto premio por no tener acostarme con ellos. Un cuádruple disco de platino.»
¿Las mujeres con las que se encuentra son tan «depredadoras» como las describe en su libro? (La empleada sin dientes, por cierto, resultó ser una fan con muchos recursos.)
«Están en el público. Pero no pongo mi cabeza en la boca del león. Nunca me meto en ese tipo de circunstancias.»
¿Por qué no confías en ti mismo?
«Si me quedo en un bar por mucho tiempo, voy a tomar algún trago. Si voy a una peluquería, voy a cortarme el pelo. ¿Confío en mi mismo para no beber? ¿Confiaría en mi mismo si tengo un montón de cocaína en frente mío? La aspiraría tarde o temprano. Así que no, no confío en mi mismo. Pero la historia me ha demostrado que soy bastante bueno en no hacerlo. Y lo mismo pasa con las mujeres. Cuando no estoy de gira es mucho mas fácil.»
Él tiene un nivel muy bajo de testosterona, así que tuvo que mandar a congelar su esperma en Los Angeles. «Queremos, y queríamos, tener hijos y si tomaba testosterona, afectaba a los «nadadores». Si no la tomaba, me sentía terrible. Así que tuvimos que congelar un poco» explica. En ese momento, muchos hubieran terminado la historia, pero no Williams. «Una señora te lleva a esas tres habitaciones. En la primera habitación hay porno suave y ligeramente erótico, luego eso va aumentando en cada habitación. No hay nada de animales o cosas así,» se ríe. «Pero está el momento en dónde estás parado junto a esa mujer y tienes que elegir a que habitación entrarás. Uno como que quiere ir a la habitación N°3. La N°1 no va a funcionar. Así que, siendo un gran complaciente, entré en la habitación N°2. Fue un trabajo duro.»
¿Es la pornografía otra de tus adicciones? «Creo que el porno ha ayudado a nuestra relación. No creo que sea adicto, pero si creo que ha sido una herramienta necesaria para ayudarme a no arruinar mi relación.»
Y, umm, dejando a su opción, ¿A qué número de habitación normalmente entraría en el hogar?
«La N°2», se decide. «Considerado N°3 en varios hogares, pero no en el mío. No hay nada de que preocuparse, pongámoslo de esa forma. Sería un poco interesante. Como ‘Oh, ¡Edipo!’.», se ríe.
Entonces, ¿El esperma congelado significa que están planeando tener mas hijos?
«Yo no quiero tener otro, pero tengo que controlarme de no aplastar sus esperanzas. Tengo que considerar si el no querer otro hijo vale lo suficiente como para romper su corazón cada vez que una madre con un cochecito pasen frente a nuestro auto en cada luz roja. En un buen día, en un momento de ternura, me gustaría ver a otro niño corriendo por ahí.»
A pesar de sus batallas contra sus adicciones a las drogas y el alcohol, vale la pena mencionar que Williams ha pasado la mayor parte de su vida sobrio. Empezó a beber a los 16, a los 18 se dio cuenta que tenía un problema e intentó ponerse sobrio, ya con mayor éxito, lográndolo desde que los 19. Algo similar pasó con las drogas. A pesar de algunas estadías en rehabilitación – no en las famosas y lujosas clínicas para celebridades, sino en las de personas mas normales, que parecen como una prisión con sábanas de plástico y rejas en las ventanas, donde tuvo que compartir habitación con otras cinco personas – él ha, la mayor parte del tiempo, luchado contra la tentación con valentía.
Hoy en día, además de los cigarrillos, su otra adicción sin controlar es la azúcar. «Tengo un problema en el que todas las noches me levanto dormido y empiezo a comer. ¿Viste esa sábana blanca colgada cuando entraste? Eso es solo porque me levanto de la cama dormido y salgo de mi habitación desnudo, para ir a la otra habitación a pedirles que me ordenen comida a la habitación. Estoy completamente dormido. Esto puede pasar tres o cuatro veces en una noche. Anoche me comí todo lo que estaba en el mini-bar. Nueces, mas que nada, y un cuarto de un paquete de Pringles.»
La comida y su imagen corporal son una fuente constante de vergüenza y ansiedad. Estuvo encantado cuando una vez un doctor lo diagnosticó como dismórfico en vez de tener sobrepeso. «¿Soy qué? ¿Tengo un trastorno mental que cree que estoy gordo y feo? ¡Brillante! ¡Gracias!»
Hoy en día, se describe a si mismo como un «portero fuera de forma». «Me encanta la comida y quiero comer, así que cuando me vea medianamente bien o mi remera se ajusta dentro de los pantalones, es un momento horrendo para mi porque pienso en la comida todo el tiempo. O estoy flaco y deprimido o gordo y avergonzado. No hay punto medio.»
Ha sido, según él, «un año de mierda» tanto física como mentalmente. Tiene artritis en la espalda, así que decidió ponerse en forma para el tour con un poco de yoga y pilates, e inmediatamente se lastimó un disco. Estaba en agonía y fue incapaz de «conseguir un seguro para una condición pre-existente» para el tour inminente. «Eso me llevó a unos meses muy estresantes. Mentalmente, caí muy, muy rápido. Luego me saqué los primeros shows de encima y parecía que, incluso sin ningún entrenamiento y con una espalda arruinada podía hacerlo. Así que ahora estoy en una curva hacia arriba, porque se que podremos mantener las casas.»
Ah, las casas. En el 2013 Robbie compró una mansión en Kensington por £17.5 millones que previamente había pertenecido a Michael Winner, pero pasó los años subsiguientes atrapado en una batalla legal contra su vecino Jimmy Page, de Led Zeppelin, por los trabajos de remodelación. Notablemente, Robbie no puede hablar sobre eso – razones legales, me informan después. Pero de todas formas, £17.5 millones no se pagan por si solos y es por eso que Robbie todavía sale de gira. «Tengo una vida muy lujosa», dice. «Y es una especie de armamento que me protege del mundo. Me protege, pero es un escudo endeble. Me levanto, miro a los jardineros y pienso ‘¿Como mierda voy a pagarles? Vengo de generaciones de navegantes, albañiles y personas que trabajaban en la tierra, yo no vivo como ellos. Soy el idiota al que le ha sucedido esto.’ Es maravilloso, pero si tienes tendencia a preocuparte, entonces el dinero es tan bueno como cualquier otra cosa de que preocuparse.»
Él trató de retirarse a finales del 2006, un período en el que «se sentó en el sillón, comió papas fritas y chocolates, engordó y se dejó crecer la barba. Me veía como un asesino serial.» Cuando sus ropas se apretaron demasiado, empezó a usar kaftans como los de Ibi-Wan Kenobi (Star Wars). Tres años después, regresó. «Me aburrí demasiado, como cuando Lily Allen decidió que iba a dejar todo y ser madre. El aburrimiento me pareció abrumador y prefería salir de gira a eso, pero no he sido yo actuando desde que volví.»
¿En qué sentido? «Antes era natural, era solo una fuerza que sucedió. Las inseguridades no abrumaban al espectáculo. Cuando regresé, había tenido demasiado tiempo para pensar y las inseguridades se escaparon a través de la máscara. Las presentaciones públicas me parecían abrumadoras, como el show de Año Nuevo de la BBC, donde creía que todo el mundo me odiaba. Hay una conclusión para eso de la que necesito aprender, porque la definición de la locura es repetir la misma cosa una y otra vez y esperar conseguir un resultado diferente.»
Entonces, ¿Qué hará de forma diferente? Se aclara la garganta y su voz suena aún mas temblorosa. «Pude llegar a involucrar a mi esposa, porque disfruto de su compañía y quiero mostrarla y darle la oportunidad de brillar porque cuando empezamos a salir, de alguna manera como que interrumpí su carrera. Estoy muy entusiasmado por hacer algo juntos. Por supuesto, te recuerda un poco a Linda McCartney, pero el corazón quiere lo que quiere. Paul McCartney necesitaba esa seguridad y yo también.» Williams aparece regularmente en Loose Women para molestar a Ayda. Debe haber muchas personas golpeando a su puerta para que hagan su propio show en televisión…
«Si, los hay,» sonríe. «Me gustaría crear algo digno. Porque a pesar de que mis álbumes son exitosos, no son considerados dignos.»
Las últimas tres o cuatro semanas de la gira, dice, han sido mejores para su salud mental. ¿Que ha cambiado?
«Pensamientos mas positivos y tomar los medicamentos adecuados. Soy una especie de proyecto de prueba humana. El interruptor de la ansiedad sube y baja el de la depresión, y luego vuelven a enfocarse. Mi vida es así.» Se encuentra a si mismo cayendo en el desaliento. «En otro momento, si no hubiera estado encerrado en mi habitación por seis semanas y hubieras venido a entrevistarme en mi casa con una vista hermosa, tendría una perspectiva mas brillante.»
Sin embargo, tiene esperanza. «Definitivamente pensé mi entrada en todo este lío. Y estoy haciendo lo mejor para pensar la salida,» asiente. «La fuerza todavía sigue siendo fuerte dentro de mi. Si tan solo pudiera aprender a llevar ese poder en otra dirección, el resto de mi vida podría ser en un buen lugar para vivir.» Sonríe. No esa sonrisa típica de él que pone para las cámaras, pero un buen esfuerzo de todas formas.
 
Traducción: Robbie Williams Daily / Robbie Williams Argentina